Otra historia


Salía del trabajo y me dirigía rumbo a mi hogar, cuando capto una escena que se estaba desarrollando a lo lejos, era una tarde calurosa que invitaba a caminar para disfrutar de un bello día, pero no era así para todo el mundo, una chica rompía en llanto intentando arrastrarse más allá de los precintos que la policía había puesto a la casa 115. Entre más me acercaba más personas aparecían en la calle con el fin de saber lo ocurrido en aquel lugar que despedía un agradable olor, un olor que invitaba a cenar. A pesar de las distracciones que pasaban ante mis ojos, y por supuesto mi olfato, seguía concentrado en aquella mujer que ahora intentaba zafarse del pecho del policía que le impedía llegar al interior de aquel lugar.
Al pasar muy cerca de aquella casa, lo máximo que se podía, consulté a uno de los metiches que compartían este espectáculo tan poco usual, qué sabía del caso de inmediato respondió:
“Yo fui el primero en ver como la policía rodeaba aquella casa en busca de algo, pensé que se trataba de un secuestro o algo así, por ello no salí hasta que todo se calmó un poco y comenzaron a cerrar la cosa con esas cintas.”
Yo pensé que era un idiota cuando lo vi, pero me lo confirmó con su respuesta, dijo todo menos lo que yo le pregunté, por eso fui al grano y le pregunté por la chica, y él me dijo:
“Realmente es una linda chica per jamás la había visto, además, que chica querrá estar con Don Horacio, ese viejo regordete y cascarrabias. Pero realmente es extraño que esa chica esté llorando así, no puede ser su hija porque es soltero, ¿Quién será esa chica?.
El siguió hablando pero ignoré el resto de su monólogo. Esa mujer me ha atrapado, su rostro era muy bello, tanto que sus lágrimas sólo podían resaltar sus facciones. Entonces pude ver como ésta intentó escapar de la escena pero una patrulla se interpuso en su camino y la obligó a entrar en ésta. Salió un detective y le dijo a su colega:
“Es otro caso de antropofagia, tiene la mesa hecha de la misma manera que la anterior.”
Yo quedé estupefacto, era el cuarto caso que tenía conocimiento sobre este tipo de homicidio en tan poco tiempo. Estuve absorto hasta que mi co-escucha me preguntó:
¿Qué es eso? ¿Qué dijo ese Policía?
Yo le respondí:
Antropofagia, es decir, un caso de canibalismo. El hombre de inmediato se descompuso y vomitó al lado de la calle, proseguí mi camino pensando en la mujer que había partido en la patrulla y en lo que en aquella casa se cocinaba.
¿Quién sería Don Horacio que terminó sus últimos días convertido en sopa? ¿Por qué lloraba aquella mujer? ¿Quién era? ¿El asesino sería el mismo de la calle Miranda?...

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