UN DÍA IMPOSIBLE




De los días imposibles hoy es el mayor de todos…
Despertar se me hace inconcebible, y no entiendo como paso de un estado de extravío a un reconocimiento de un pasado incongruente con mi yo empírico ininteligible. Ese yo ficticio que soy en el pasado, ese ser que des-reconozco en el entrar en consciencia de la existencia. Sí, despertar se me hace imposible, y más aún hoy que me siento real o empíricamente comprobable, hoy que desperté en la hora precisa, en el lugar preciso, en medio de la indeterminación de la existencia.

Llegar al lugar en donde estudio y ver un zoológico en vez de personas, y peor aún, yo capto lo que dicen… Se me hace imposible, no tanto, porque el aula sea una selva, sino, porque entro calmo, como si fuese un lugar acorde con lo que en él habita. Bach me acompaña en el camino hacia mi silla junto a una falda que nunca debería estar allí, de inmediato pienso en una analogía grotesca, allí donde está la falda se me incorpora un simio dentro de ella, usándola con un pudor supra-humano; eso me habla, me distrae, me observa y ríe. Ya cuando este fantasmagórico ser quimérico se materializa, una loba con afilados dientes se sienta junto a mí. Sí, una loba hambrienta y un simio me acompañan en el devenir de una clase de (…), las palabras que salen de mi boca emanan precisas, oportunas y seductoras... Encuentro la cita precisa que estaba buscando, donde hace mención que, perdonamos a quien nos aburre pero JAMÁS A QUIENES ABURRIMOS...
Todo esto parece un mal sueño, no por horroroso, sino porque su estructura se viene a pedazos con su desarrollo, me doy cuenta de la imposibilidad de todo por la falla en el juego de apariencias que se muestra en cada escena en la cual actúo por pura desidia de contrariar lo acontecido. Nada tiene sentido, ni mi despertar, ni la falda, ni el acercamiento de ese otro ser, ni lo propicio de la cita en el momento indicado, NADA…
SÍ, HOY ME TOCO VIVIR EL DÍA MÁS IMPOSIBLE DE TODOS.

Un segundo momento del sueño

...Corro entre las páginas en blanco y de pronto atisbo una luz que promete, que incita y excita, me llama bufónamente a su encuentro, a olvidar mi ser...
Es una iglesia inmensa y yo busco con la mirada a quien me esperaba en este lugar, creo haber llegado tarde, y mientras me disponía a sentarme en el atrio a ver la luna llena, una voz susurra mi nombre. Que tonto soy, miré en toda dirección menos de tras de mí. Ella trae consigo unos trajes adecuados para la ciudad. Además agrega ¿Hace frío verdad?, yo asiento con mi cabeza. Entramos a la iglesia y allí encontramos unos vestidores contiguos. Me visto rápidamente para esperarle su salida, sólo tuve que esperar cinco minutos más para verle como una cortesana, tan elegante, tan engalanada, tan radiante, que sólo pude hacer un gesto ridículo para exaltar su belleza.
¡Ahhh, que bien se ve su pelo corto con esos aretes de diamante y ese vestido color carmesí. Se acerca a mí y pone sus frágiles manos sobre mi cuello para arreglarlo, yo sólo veo una pulsera en su mano derecha:

Salimos de aquel lugar y nos sentamos a charlar un poco, a recordar casas que jamás me han sucedido -Todo en el atrio, a la luz de la luna- Calculo la hora y se va alzando y alejando cada vez más esa luna de color perla, para tornarse blanca y pequeña. Pasan algunos amigos muy cerca y nos invitan a un nuevo bar que presenta cine independiente. Me prometen es Undergrand. Sé que es muy lejos y que debemos ir pronto, pero me es más tentadora una carroza que veo en frente. Ella tapa su nariz para no estornudar, se sonroja un poco y dice que va siendo hora de marchar, a lo cual respondí:
¿Si te acompaño en esa carroza, te gustaría? Parece dudarlo, pero pronto, antes de que me dijera que no, la cogí en medio de su descuido y la subí al carruaje. Ella se asustó un poco de que yo no supiera manejar, yo también, pero pronto arrancamos a nuestra ciudad antes de que no pasen más los buses.

Las risas se confunden con críticas y recuerdos... ¿Qué hora es?... No sé... ¿Qué hora es?... No sé, es que ya no siento el tiempo y la luna sigue allí, aunque cada vez se hace más chica...

Tuve un sueño...



Perdiendo la noción del tiempo y el espacio, sin saber la hora en la cual dormí, mi libro a caido sobre la cara para llevarme a la bruma, me siento acorralado y trastornado, vuelan páginas en blanco y ante mis pies cae la pasta del libro deshojado. Por fin entiendo el terror, era un pre-sentimiento que me llevaba a el título de ese libro Biografía de un hombre anodino y mi nombre...

Todo da vueltas, la nausea y el desasosiego se a convertido en dolor físico. De pronto cae una pluma del cielo, es negra con líneas blancas y no puedo moverme, pero ella cae a mis pies. observo a mi alrededor y sólo hay hojas, no tengo tinta ni nada que se le parezca, y por instinto cojo la pluma y comienzo a escribir. Mi primera palabra es "recuerdo", pero aunque no la vea con mis ojos, la siento con mi alma...
De pronto siento la necesidad de gritar, pero no sale un sonido de mi boca. Escribo en forma de onomatopeya y siento la expresión que jamás salió de mi boca. Intento dibujar, pero al ver lo inútil de mi tarea me resigno y continuo escribiendo, diciendo que soy una hoja en blanco porque soy un ser en potencia, y si Dios es puro acto debo ser una especie de antítesis de éste, en el menor de los grados. Que triste conclusión, pero sí yo soy ese ser, entonces ¿que son mis amigos?, sólo desconcocidos... a ya recuedo, hoy tengo una cita en Bogotá...