Muchas cosas interesantes he encontrado en mí, me supe humano y soñador, carnal y espiritual, falso y verídico; todo, todo al tiempo.
Disfruto de mi nuevo aliento artístico, combinado con un halo de amor… Prosiguen las horas y se hace más intensos mis deseos, sensaciones y pensamientos. Cargo con mi cruz pero por fin pude cambiarla de hombro, y ello da un alivio que se materializa en una sonrisa resignada y definitiva. ¡Esto es felicidad!
Me reencontré al ponerme unos mocasines en parte del tramo pedregoso; me reinvento para desdibujarme y reconfigurarme, y así tener la oportunidad de mover mis llagas a otros lugares en mí, donde nadie, que yo no lo permita, pueda verlas pulular algo de pus. Sonrío al recordar mi niñez y saber que ese que fui jamás me conoció…
Juego hacer niño pero la verdad dejé mi corazón en una cubeta de hielo, la cual nunca congela.
Danzaría de alegría si no pesara tanto, pero lo hago en mis sueños y en los recuerdos de momentos jamás vividos. Dejo que el camino se convierta en el cuerpo que asciende a la boca de la culebra… Y me siento libre por decidir ser un preso más… Y me siento libre porque entiendo la necesidad de las cadenas en mis pies, manos y cuello a la cruz.
¡Cómo no ser Feliz cuando no desconoces e por qué el látigo lacera tu piel! Cada golpe genera un dolor insoportable, junto al sumo placer de sentir y conocer. No es que sea masoquista, sólo acepto la realidad y su singular forma de manifestarse.
¡Cómo no ser Feliz cuando todos los que amo me dejan atrás! No tengo la carga de la vergüenza y la conmiseración, no tengo la atención incomoda que no aliviana ni un poco la cruz. ¡Dime tú, ¿Conoces una persona más feliz que yo? Si la vez preséntamela, tal vez cantemos canciones juntos, y veamos como la serpiente se traga a sí misma con nosotros incluidos…

Otra Historia 3

Hoy fue un día igual que los demás, pésimo, y es que mi lugar de trabajo queda muy lejos de mi casa, gasto mucho tiempo y dinero para dirigirme hacia él, eso sin mencionar los fines de semana, los cuales se realizan diferentes actos culturales que debo coordinar.
trabajo muy duro y aun no reconocen mi titulo profesional como bibliotecólogo, sólo me queda resignarme a ser un mal pago auxiliar de biblioteca...
Mi gaban se ha vuelto a mojar, al igual que mi sombrero, y al llegar a mi casa no tengo quien me reciba pues desde hace 20 años no constituyo un nucleo familiar. Recuerdo el tiempo en que todo era a pedir de boca, pero hoy sólo tengo canas y muchos papeles por revisar.
Que triste es verme aquí sentado sin nada, pero... Es extraño, desde el caso de la antropofagia y de aquella mujer, algo se ha encendido en mí, siento una ansiedad extraña por saber qué sucedió hace dos semanas, por qué no se menciona en los periódicos, en la tv... Algo raro sucedió allí, uno de los detectives era de inteligencia policíaca, y lo sé porque un amigo ya me había hablado sobre éste peculiar personaje. Ahhhhhh, ese pésimo existir se le adicciona la ansiedad que me obliga a caer en el insomnio.

Otra historia 2


Entre el vituperio que sentía de existir, logró levantarse de la banca en la cual se hallaba un número indeterminado de horas, estaba cayendo una lluvia torrencial y todo el cielo lo cubría una masa espesa y gris. Salió a la calle sin un paraguas que evitara mojarse, caminaba lento sin dirección alguna, no parecía disgustarle el estar empapado, tampoco mostraba agrado, más bien parecía ignorar el clima y todo lo que le rodeaba; No sé si se sentía extraviado, ya que todos sus movimientos eran confusos, pero lentos. Distraía mi mirada y cuando volvía mi cara hacia él, sentía que nada había avanzado a pesar de que veía mover su ropaje totalmente mojado. No es la primera vez que veo a este ser transitar al frente de mi sitio de trabajo, éste no parecía un vago, siempre bien vestido, nada andrajoso…

Un día caminaba, o más bien corría a mi trabajo, faltaban pocos minutos para que abrieran la biblioteca donde laboro, cuando sentí una voz gruesa que pronunciaba mi nombre, palidecí y caí en un estado de pasmo que jamás había sentido. Me preguntó por el libro la escritura del desastre de Maurice Blanchot, lentamente volví en mí, y aún asustado –no sé por qué- le respondí que ese tipo de lecturas no era usual encontrarlas allí, pero que sería muy agradable, que más persona preguntaran por ese tipo de lecturas. Me disculpé y proseguí mi camino con resquicios del encuentro. Este encuentro ne dejó un mal sabor de boca, sólo tenemos libros de superación personal y las novelas poco interesante que suelen cautivar la atención de los perezosos lectores de hoy.

Otra historia


Salía del trabajo y me dirigía rumbo a mi hogar, cuando capto una escena que se estaba desarrollando a lo lejos, era una tarde calurosa que invitaba a caminar para disfrutar de un bello día, pero no era así para todo el mundo, una chica rompía en llanto intentando arrastrarse más allá de los precintos que la policía había puesto a la casa 115. Entre más me acercaba más personas aparecían en la calle con el fin de saber lo ocurrido en aquel lugar que despedía un agradable olor, un olor que invitaba a cenar. A pesar de las distracciones que pasaban ante mis ojos, y por supuesto mi olfato, seguía concentrado en aquella mujer que ahora intentaba zafarse del pecho del policía que le impedía llegar al interior de aquel lugar.
Al pasar muy cerca de aquella casa, lo máximo que se podía, consulté a uno de los metiches que compartían este espectáculo tan poco usual, qué sabía del caso de inmediato respondió:
“Yo fui el primero en ver como la policía rodeaba aquella casa en busca de algo, pensé que se trataba de un secuestro o algo así, por ello no salí hasta que todo se calmó un poco y comenzaron a cerrar la cosa con esas cintas.”
Yo pensé que era un idiota cuando lo vi, pero me lo confirmó con su respuesta, dijo todo menos lo que yo le pregunté, por eso fui al grano y le pregunté por la chica, y él me dijo:
“Realmente es una linda chica per jamás la había visto, además, que chica querrá estar con Don Horacio, ese viejo regordete y cascarrabias. Pero realmente es extraño que esa chica esté llorando así, no puede ser su hija porque es soltero, ¿Quién será esa chica?.
El siguió hablando pero ignoré el resto de su monólogo. Esa mujer me ha atrapado, su rostro era muy bello, tanto que sus lágrimas sólo podían resaltar sus facciones. Entonces pude ver como ésta intentó escapar de la escena pero una patrulla se interpuso en su camino y la obligó a entrar en ésta. Salió un detective y le dijo a su colega:
“Es otro caso de antropofagia, tiene la mesa hecha de la misma manera que la anterior.”
Yo quedé estupefacto, era el cuarto caso que tenía conocimiento sobre este tipo de homicidio en tan poco tiempo. Estuve absorto hasta que mi co-escucha me preguntó:
¿Qué es eso? ¿Qué dijo ese Policía?
Yo le respondí:
Antropofagia, es decir, un caso de canibalismo. El hombre de inmediato se descompuso y vomitó al lado de la calle, proseguí mi camino pensando en la mujer que había partido en la patrulla y en lo que en aquella casa se cocinaba.
¿Quién sería Don Horacio que terminó sus últimos días convertido en sopa? ¿Por qué lloraba aquella mujer? ¿Quién era? ¿El asesino sería el mismo de la calle Miranda?...