Días penumbrosos

Voy a sonreir como si nada estuviese mal, hablar como si todo estuviese perfecto, pretender que es un sueño, y hacer de cuenta que no me haces daño."

La libertad SUAVE

El abismo


Me permito escribir sin fin alguno, sólo por apasiguar mi soledad, trasmontar penas, acuñando nuevos vestigios que me liberen de la carcel de la inseguridad...

Divagar sin fin alguno, ser algo mientras escribo, siendo un autómata mientras no lo hago, y es que pensar me ayuda a ir al encuentro de mí mismo, lo malo es que jamás me encuentro, soy un disfraz que no me puedo quitar porque mi cuerpo a entrado en simbiosis con él. Derrotado desde antes de pelear, ya no tengo ilusión alguna porque me he dado cuenta que el camino no lleva a ninguna parte, da lo mismo dar un paso adelante o atras, pues el poso de la muerte todo lo traga. Es como si todos apostaran una carrera que nadie ha de ganar, porque en alguna parte de ese camino está el foso al cual todos caeremos...

No importa que hagas, todo es en vano, en este mundo no hay ganadores.

Por mi libertad

Un 7 de Agosto en mi alma


El silencio es la mejor forma de expresar lo qué soy, la soledad mi mejor compañera, y más aún cuando invita a uno de sus más extraños y por mí conocidos amigos, es aquel ente, o lo que fuere, al cual le llamo el Torturador. Y es que si en un principio lo creía molesto, hoy anhelo su presencia con mayor intensidad. Que bien la pasamos los tres juntos, que bien me siento solo, sin esperar nada de nadie, y teniendo la posibilidad de hacer que nadie espere nada de mí.

Promulgo que hoy es el día de la libertad, el día que retiro la venda que tapa mis ojos y puedo ver, algo borroso, el reflejo de mi rostro destrozado y descarnado, sin temor ni vergüenza porque esta desfiguración constituye mi esencia.

¡Adiós, tú, ser, que te aburrías conmigo!
¡Adiós, tú, ser, al cual sólo le causaba bostezos y agobio mis palabras, apreciaciones, gestos y seudoacciones!

Es una despedida egoísta, donde sólo yo sé que existe, es un regalo que te hago por la amistad que nunca llegaríamos a tener, es un presente que sabe ausencia.

Desolación


Ni siquiera es tristeza, es desidia por la vida misma...
Un día prototípico, tanto que ya mis emociones no consiguen alterarse con el sobrevuelo de estos días malditos, continúo viendo salir el sol y aparecer la luna sin sentir cambio alguno, parece un sueño que se repite, y el cual no contiene ninguna imagen o sonido. Llueve sí, lo mismo sucedería si no fuese así.. ahora lo único que duele es no estar soñando en otros mundos que me lleven a sentir distinto, no ser más yo sin tener que esforzarme en ser algo que siempre fallo en el intento.
En el sueño soy otro realmente, toco el cielo y me afecta su descenso a las profundidades, a la oscuridad. Cuando estoy despierto no siento nada, me encuentro ciego, no sé que es la luz y la oscuridad, hace tanto tiempo que...
El intento infinito de expresar por qué sólo he nacido para vivir este día. Cuando llegue mañana moriré porque seré otro, no existiré más, soy un moribundo que nunca sale de su estado porque nunca llega mañana, siempre se repite el mismo día una y otra vez. Perdí todo el aliento al intentar que por fin muriera, no tengo derecho a ello, estoy condenado a vivir por siempre este día maldito, que ni es bueno ni es malo, sólo es.
Ya no me entretengo, sólo espero el sueño para imaginarme un instante que soy otro, para luego comenzar de nuevo el mismo día. No me interesa contar de memoria mi vida de un día, no me interesa recordar que SOY UN SISIFO HECHO CARNE, ni siquiera abdicar del mundo, sólo espero que cambie el curso, por eso no me resisto, dejo que la vida pase sobre mí porque YO SOY EL PUENTE POR DONDE PASA EL GUSANO DE LOS PIES INFINITOS.

Exortación de libertad

Entumecido, acechado por la idea confusa de libertad... Turbulento espectro de alma que se satisface con la sola idea de reavivar las heridas del pasado.
Muerto en la ausencia de mí ensimismamiento –No pertenezco al mundo real- Muerto cuando salgo de ese bello estado porque no soy más que un fantasma de una apariencia jamás alcanzada. No aparento, no puedo aparentar, no quiero aparentar, pero una distorsión de mi exhortación se traduce como el yo aparente-ausente. ¿Si eso pasa conmigo qué ha de pasar con los otros? Paro y observo en mi natural desasosiego, y percibo en una cara, ya ausente a mis ojos, una suciedad que me repugna y a la vez atrae. Siento la necesidad de saber que hay de sucia en está y por qué lo asocio con una lama atormentada, un ser lujurioso. No encuentro respuesta, y entre más la observo, más evidente se me hace su lujurioso ser, veo una cara sucia estando tan bien limpia… Sonríe, habla, observa, escucha y hace gestos; es ella, cara sucia, aquella… de mi lugar de trabajo.
Meditabundo en el prejuicio irrazonable de mi pensamiento, me recobro, me sacudo, me lavo las manos y caigo en el sueño profundo que me ofrece una hora de almuerzo en el sitio donde me alquilo a bajo precio, para volver al destierro, al mundo que llaman Real.

Preambulo de libertad