Otra historia 2


Entre el vituperio que sentía de existir, logró levantarse de la banca en la cual se hallaba un número indeterminado de horas, estaba cayendo una lluvia torrencial y todo el cielo lo cubría una masa espesa y gris. Salió a la calle sin un paraguas que evitara mojarse, caminaba lento sin dirección alguna, no parecía disgustarle el estar empapado, tampoco mostraba agrado, más bien parecía ignorar el clima y todo lo que le rodeaba; No sé si se sentía extraviado, ya que todos sus movimientos eran confusos, pero lentos. Distraía mi mirada y cuando volvía mi cara hacia él, sentía que nada había avanzado a pesar de que veía mover su ropaje totalmente mojado. No es la primera vez que veo a este ser transitar al frente de mi sitio de trabajo, éste no parecía un vago, siempre bien vestido, nada andrajoso…

Un día caminaba, o más bien corría a mi trabajo, faltaban pocos minutos para que abrieran la biblioteca donde laboro, cuando sentí una voz gruesa que pronunciaba mi nombre, palidecí y caí en un estado de pasmo que jamás había sentido. Me preguntó por el libro la escritura del desastre de Maurice Blanchot, lentamente volví en mí, y aún asustado –no sé por qué- le respondí que ese tipo de lecturas no era usual encontrarlas allí, pero que sería muy agradable, que más persona preguntaran por ese tipo de lecturas. Me disculpé y proseguí mi camino con resquicios del encuentro. Este encuentro ne dejó un mal sabor de boca, sólo tenemos libros de superación personal y las novelas poco interesante que suelen cautivar la atención de los perezosos lectores de hoy.

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