Mutismo


Me encontraba en las escalinatas previas a entrar a la biblioteca, tenía tantos deseos de ser sorprendido por un libro, entré con ilusión a este sagrado lugar en silencio como lo indicaba un letrero que daba apertura a los estantes de los libros, y dejaba atrás el Hall dispuesto con unos cómodos sofás, unos revisteros y unos cuadros surrealistas.
Me disponía a encontrar algo relacionado a J.R. Tolkien, y de pronto, de la nada, se rompió el silencio (o tal vez no se rompió, sino que me percaté de su continua ausencia), un murmullo..., me hice consciente de un murmullo proveniente de los estantes, y gran sorpresa cuando observé que venía de los libros mismos, eran todos ellos quienes hablaban incesantemente, todos al tiempo. TODOS.

Entré en pánico, el murmullo no cesaba, yo...

Salí corriendo de aquel lugar, al salir comprendí horrorosamente el sentido espeluznante del deber hacer silencio.

Lo único que deseaba era entrar en el silencio, que el ruido y el marmullo dieran un pare, y luego fuera lúcido y claro. Pero nada tenía resultado. En medio de mi arrobamiento conseguí llegar a mi cuarto donde para mi horror, la biblioteca y mis escritos lanzaban gritos que aturdían mi cabeza, y en un momento desesperado lancé lunáticamente todos ellos fuera , y exhausto y aún con temor, cerré con llave y puse un mueble en la puerta (como si el sonido fuera posible bloquearlo así), me tiré a mi colchón e instintivamente me acurruqué, abrí mi cajón y me puse unos tapa oídos, e imaginé escuchar por los ojos, y fue tan fuerte mi convicción de hacerlo que, de tal acto imposible, sólo dio un resultado igual de horroroso al murmullo incesante, y fue el silencio absoluto. Por unos segundos me encontré con el terror del silencio -estado exclusivo de la muerte-, y deseé no haber salido nunca de mí, y deseé no haber buscado el exterior...

No sé qué pasó conmigo, ¿Dónde estoy?, no comprendo nada, una mano enferma se entrega a la escritura y de nuevo posibilita el murmullo, todo esto, ¿Qué es, que me sustrae de la existencia misma?

Dejó de existir, pues fue arrastrado por la neutralidad del anonimato de la escritura, es inmortal porque ya no puede morir, pues ha muerto al encontrarse con el silencio... Y continua la mano de ÉL fluyendo, garabateando, lo interminable, lo incesante, lo indecible...

EL ESCRITOR TRABAJA INCLUSO MUERTO


Es un placer no ser escritor, es el trabajo más ingrato del mundo, incluso mayor que el de ser profesor. Cuando enseñas te entregas al desinterés de tus alumnos, al gran desconocimiento que te imposibilita, si no es de cautivar, es de transmitir tu des-conocimiento.
Para ser profesor hay que tener una gran resistencia a la frustración y a la locura. Pero a lo menos el ser profesor acorta tu vida y permite el descanso de esa agobiante labor. Pero un escritor, Ja, nunca descansa, incluso trabaja más después de muerto, es desenterrado e invocado en todas partes, sufre la condena de su gloria, paga con creces su incapacidad de resistirse a tal desencuentro. El escritor es un esclavo de las letras, siempre atormentado e impulsado a encontrarse co su condena.

Allí están sus verdugos, sí, muy cerca... son sus lectores ávidos de consumirlo como si fuesen Zombies.