Auto-destierro


Sentado en este trozo de hielo que viaja a la deriva y se pierde en el horizonte de esos ojos que miran desde atrás.
El sol ilumina el camino, el viento ondea la bandera improvisada de un auto-destierro.
Itinerario programático que lleva a ninguna parte, mientras despierta viejos sentires sepultados en arenas movedizas.
La piel acaricia el viento como si este fuera una mujer, la piel pasa de una abstracción confusa de mi vida, a una sensación  corpórea y emotiva. La fluidez se expande por cada miembro, y revitaliza cada brazada al crepúsculo.

Tal vez vivir sea algo más que pensar, tal vez, sólo tal vez, se fundamente en el sentir que exige desaprender el camino trazado por ese trozo de tierra que abandoné.
Basta de poemas ridículos que hablan de amor,
Basta de escritos melosos que dejan una estela babosa,
reflujo depuesto en palabras.

¡Dije BASTA!, el mundo tiene suficiente con el reporte sesgado de las noticias, la doble moral de nuestra gente, los deseos reprimidos de los puritanos, el trabajo excesivo sin sentido alguno.

¡BASTA! ¡BASTA! ¡BASTA!

La muerte es la única que merece odas y gastar
el poco tiempo que nos queda. Sin ella la vida sería irrelevante y tediosa
                                                                              -Aún más de lo que ya es-

Que llueva azufre y que llore nuestras cortinas, no queda más que esa fugaz espera que se alarga con la inutilidad del qué hacer diario.

Odas a la Santa Muerte dirían los Mexicanos, yo sólo digo "bienvenida mi fiel amante y compañera"

Opiario de mis veinte

                                     ¿Quien hubiera podido adivinar que 
                                       aquel semblante de niña, tan pálido 
                                       y tan dulce, ocultaba la resolución 
                                       irrevocable de sufrir mil veces 
                                       la muerte antes que resignarse 
                                       no hacefortuna?   
                                                                Stendal-Rojo y negro


Yo manifiesto que ordeñaré las vacas sagradas,
treparé las montañas a tres pies,
haré llorar a los payasos,
me mofaré de todas tus creencias. 

Y voy trasegando preceptos imposibles 
añorando ser una cosa informe y satisfecha
moliendo a palo las ilusiones 
que hoy en día no se sacian, ni me dejan. 

Soy un hombre enfermo, 
enfermo de pasiones y refrenos, 
al que le estimula más decir  
que no he fracasado,
solo quise este destino.