Un 7 de Agosto en mi alma


El silencio es la mejor forma de expresar lo qué soy, la soledad mi mejor compañera, y más aún cuando invita a uno de sus más extraños y por mí conocidos amigos, es aquel ente, o lo que fuere, al cual le llamo el Torturador. Y es que si en un principio lo creía molesto, hoy anhelo su presencia con mayor intensidad. Que bien la pasamos los tres juntos, que bien me siento solo, sin esperar nada de nadie, y teniendo la posibilidad de hacer que nadie espere nada de mí.

Promulgo que hoy es el día de la libertad, el día que retiro la venda que tapa mis ojos y puedo ver, algo borroso, el reflejo de mi rostro destrozado y descarnado, sin temor ni vergüenza porque esta desfiguración constituye mi esencia.

¡Adiós, tú, ser, que te aburrías conmigo!
¡Adiós, tú, ser, al cual sólo le causaba bostezos y agobio mis palabras, apreciaciones, gestos y seudoacciones!

Es una despedida egoísta, donde sólo yo sé que existe, es un regalo que te hago por la amistad que nunca llegaríamos a tener, es un presente que sabe ausencia.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Leo el post y me veo totalmente reflejada en él, es como si yo estuviese describiendo mis sentimientos.
Totalmente agradecida de que me visites pues me has brindado la ocasion de conocer este blog y si me lo permites, seré una asidua visitante.

Un saludo

Karol Rojas dijo...

¿Serán mejores los silencios compartidos?

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