EL ESCRITOR TRABAJA INCLUSO MUERTO


Es un placer no ser escritor, es el trabajo más ingrato del mundo, incluso mayor que el de ser profesor. Cuando enseñas te entregas al desinterés de tus alumnos, al gran desconocimiento que te imposibilita, si no es de cautivar, es de transmitir tu des-conocimiento.
Para ser profesor hay que tener una gran resistencia a la frustración y a la locura. Pero a lo menos el ser profesor acorta tu vida y permite el descanso de esa agobiante labor. Pero un escritor, Ja, nunca descansa, incluso trabaja más después de muerto, es desenterrado e invocado en todas partes, sufre la condena de su gloria, paga con creces su incapacidad de resistirse a tal desencuentro. El escritor es un esclavo de las letras, siempre atormentado e impulsado a encontrarse co su condena.

Allí están sus verdugos, sí, muy cerca... son sus lectores ávidos de consumirlo como si fuesen Zombies.

0 comentarios:

Publicar un comentario