Inoportuno día, prolongado a través de un cansancio vital y corporal, maltrecho por los golpes de la vida, me tomo un momento para contemplarme desde la lejanía. Todo lo sucedido no tiene algún sentido posible, está vacío absolutamente en medio de la negatividad del movimiento de mí ser… Me ahogué en llanto, me deshice en devaneos de angulosas orlas…
Ya queda todo sentenciado, así como mi obligación de despertar día a día, así como la imposibilidad de desterrarme de la vida, mi sentencia es continuar a pesar del estado horroroso que alcancé. Sí, no sólo perdí las esperanzas, sino también la voluntad.
Me monté en una ola en mar abierto y es ella la que dispone de los restos que fui.
LOS EXCESOS DEL PODER
Hace 3 días



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