Un segundo momento del sueño

...Corro entre las páginas en blanco y de pronto atisbo una luz que promete, que incita y excita, me llama bufónamente a su encuentro, a olvidar mi ser...
Es una iglesia inmensa y yo busco con la mirada a quien me esperaba en este lugar, creo haber llegado tarde, y mientras me disponía a sentarme en el atrio a ver la luna llena, una voz susurra mi nombre. Que tonto soy, miré en toda dirección menos de tras de mí. Ella trae consigo unos trajes adecuados para la ciudad. Además agrega ¿Hace frío verdad?, yo asiento con mi cabeza. Entramos a la iglesia y allí encontramos unos vestidores contiguos. Me visto rápidamente para esperarle su salida, sólo tuve que esperar cinco minutos más para verle como una cortesana, tan elegante, tan engalanada, tan radiante, que sólo pude hacer un gesto ridículo para exaltar su belleza.
¡Ahhh, que bien se ve su pelo corto con esos aretes de diamante y ese vestido color carmesí. Se acerca a mí y pone sus frágiles manos sobre mi cuello para arreglarlo, yo sólo veo una pulsera en su mano derecha:

Salimos de aquel lugar y nos sentamos a charlar un poco, a recordar casas que jamás me han sucedido -Todo en el atrio, a la luz de la luna- Calculo la hora y se va alzando y alejando cada vez más esa luna de color perla, para tornarse blanca y pequeña. Pasan algunos amigos muy cerca y nos invitan a un nuevo bar que presenta cine independiente. Me prometen es Undergrand. Sé que es muy lejos y que debemos ir pronto, pero me es más tentadora una carroza que veo en frente. Ella tapa su nariz para no estornudar, se sonroja un poco y dice que va siendo hora de marchar, a lo cual respondí:
¿Si te acompaño en esa carroza, te gustaría? Parece dudarlo, pero pronto, antes de que me dijera que no, la cogí en medio de su descuido y la subí al carruaje. Ella se asustó un poco de que yo no supiera manejar, yo también, pero pronto arrancamos a nuestra ciudad antes de que no pasen más los buses.

Las risas se confunden con críticas y recuerdos... ¿Qué hora es?... No sé... ¿Qué hora es?... No sé, es que ya no siento el tiempo y la luna sigue allí, aunque cada vez se hace más chica...

1 comentarios:

Cindy Marcela Hernández dijo...

Lo disfrute muchooo a leerte, observe el sueño en mi imaginación, es maravilloso… Gracias por compartir buenas letras que transmutan almas… =)

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