
Ojos que me aprisionan, son café oscuros y profundos que tienen aire de misterio, me revelan, tal vez tristeza, ojos vivos que me evaden sin tregua, tan bellos que en su pudor se ocultan tras una pestañina grumosa, bajo sus ojos una nariz chata y pequeña que respira, que dan entrada a unos labios carnosos y rojos, humedecidos por un líquido que ignoro. Todo un conjunto que se complementan con unas manos delicadas y sedosas. Una de sus manos es resguardada por un reloj plateado y pequeño. Ella, ella es un ser humano que aún puede respirar.



0 comentarios:
Publicar un comentario